viernes, 4 de diciembre de 2009

El mar

Da igual el humor que tenga, cuando estoy entrando en el mar siempre sonrio.

Se siente uno tan ridículo entrando en el agua fría..., yo siempre voy subiendo los brazos, como lo hace mi padre, que siempre pone caras y mueve las manos de una forma muy cómica y recordarlo me hace reir.

Yo no hago tantas muecas, pero me rio cuando empiezo a dar saltitos para que no me de el agua en la zona más calentita del brazo, los sobacos!! jejejeje

Siempre lo he pasado muy bien en el mar, y me fascina, aunque me da miedo el encontrarme con cosas que rozán mis pies y me pongo nerviosa y cuando nado por un lugar profundo evito pensar en las cosas que puede haber debajo mia, porque si lo hago, jamás me atrevería a salir de la seguridad que me da el tocar la arena con los pies.

Pero hay que arriesgarse y superar los miedos para disfrutar del mar y porqué no, también para disfrutar de la vida.